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Dónde comienza y dónde termina el tiempo
(Colección de la revista Logosofía Septiembre 1946 pag. 03)
Para quien no lleva conciencia de sus obras; para quien los días, los meses y los años corren sin que los advierta, por ser todos iguales y porque en su vida no hubo cambios importantes que le hicieran apreciar su valor, el tiempo comienza con su nacimiento y termina con su muerte. Para aquel que debe atender ocupaciones importantes, el
tiempo empieza, en cambio, con sus obligaciones y deberes, y no termina hasta haber cumplido con ellas; pero como siempre comprometen la atención de toda persona activa, nuevas tareas, el tiempo se prolonga para esas personas indefinidamente mientras duran esas obligaciones y deberes; cuando éstos cesan, comienza otro tiempo, dependiendo de cada una que sea bien aprovechado o que resulte inútil. Queda también aquel que es consciente del valor del tiempo y lo emplea sabiamente; para él el tiempo comienza con cada obra que inicia y se multiplica en virtud de su ingenio y en razón de su capacidad para hacer de él el agente principal de su vida.
¿Cómo se estudia Logosofía?
La ciencia logosófica ha abierto una nueva ruta para el desenvolvimiento humano. Su trayecto implica una dirección definida e inmodificable, en cuyos tramos se cumple gradual e ininterrumpidamente la realización simultánea de los conocimientos que posibilitan su extenso recorrido. Dicha realización abarca el conocimiento de sí mismo y de los semejantes; el del mundo mental, metafísico o trascendente; el de las leyes universales, aunándose con ella el avance gradual y supremo del hombre hacia las alturas metafísicas que custodian el Gran Misterio de la Creación y el Creador. Curso de Iniciación Logosófica. Párrafo 11
