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¿Cómo se estudia Logosofía?
La ciencia logosófica ha abierto una nueva ruta para el desenvolvimiento humano. Su trayecto implica una dirección definida e inmodificable, en cuyos tramos se cumple gradual e ininterrumpidamente la realización simultánea de los conocimientos que posibilitan su extenso recorrido. Dicha realización abarca el conocimiento de sí mismo y de los semejantes; el del mundo mental, metafísico o trascendente; el de las leyes universales, aunándose con ella el avance gradual y supremo del hombre hacia las alturas metafísicas que custodian el Gran Misterio de la Creación y el Creador. Curso de Iniciación Logosófica. Párrafo 11
CIL 25. Tras una atenta lectura de nuestra bibliografía, cuyo objeto consiste, como decíamos, en formarse una idea precisa de la concepción logosófica, ha de seguir el estudio serio y detallado del sistema mental, deteniéndose el cultor de la Logosofía, por una parte, en la conformación de la inteligencia con todas sus facultades y, por otra, en lo relativo a los pensamientos. Recomendamos muy especialmente a esta altura de los estudios tener en cuenta la parte que trata sobre las deficiencias , lo que permitirá una rápida identificación de las que mayor predominio ejercen sobre el propio ser.
Ordena el programa seguir con el estudio del sistema sensible y sus facultades, de suma importancia, por cuanto contempla el cultivo de los sentimientos, destacándolos como factores equilibrantes de la conducta. En cuanto a los conocimientos que ilustran sobre el proceso de evolución consciente, cuya realización ha de ser el imperativo central de la vida del logósofo, deberán alternarse con los anteriores y ser ahondados conjuntamente con otros, íntimamente relacionados con aquel, como el de las leyes universales, por ejemplo. El precepto metodológico que hemos señalado no contraindica en modo alguno la lectura y estudio de cualquier otro tema expuesto en la concepción logosófica, pues a menudo la mejor fortuna en la captación de un tópico favorece la comprensión de otro.
CIL 26. La diaria práctica del conocimiento acrecienta la ilustración logosófica en la conciencia del que lo asocia a la vida. Esto tiene por finalidad poner en juego las facultades de la inteligencia, que el estudiante ejercitará con cabal conciencia del objeto que motiva su empleo, mientras aprende a usar de ellas conforme a su fin específico. Se trata también de practicar un riguroso examen de los pensamientos de mayor influencia en nosotros con sus consecuencias bien determinadas, extensivo a los pensamientos que han estado gobernando nuestra mente y, por lo tanto, nuestra vida hasta el momento. Se trata, por último, de proceder, una vez lograda su identificación, a la clasificación de todos aquellos que voluntaria o involuntariamente hayamos estado sustentando en nosotros y, ya en conocimiento de que unos pueden ser útiles y otros no, de eliminar con urgencia estos últimos, lo mismo que todos los que engendran hábitos nocivos o poseen una composición mental incompatible con la evolución consciente.
CIL 27. Todo esto es factible de ser llevado a cabo con éxito seguro si se da al objetivo perseguido la jerarquía que le corresponde. Nada más adecuado, pues, que transformar ese objetivo en pensamiento autoridad. Este pensamiento nos hará recordar a cada instante lo que nos hemos propuesto y, al mismo tiempo, regirá los demás pensamientos. Sin este acto de nuestra voluntad, vale decir, sin instituir el pensamiento rector de la evolución consciente, no conviene emplear las energías internas en los estudios profundos y su aplicación a la vida, porque malgastaríamos nuestros mejores esfuerzos.
CIL 28. Comprendida la cuestión en toda su amplitud, se advertirá que lo expuesto implica la realización de sucesivos pasos evolutivos cumplidos a través del esfuerzo por emplear con el mayor acierto posible las indicaciones del método logosófico.
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